A la felicidad insensata del Gobierno y los gremios en las jornadas “exitosas”, donde caudales de personas sin control quebrantaban las elementales reglas de bioseguridad, se les enfrentó la pálida realidad de la pandemia.
A la felicidad insensata del Gobierno y los gremios en las jornadas “exitosas”, donde caudales de personas sin control quebrantaban las elementales reglas de bioseguridad, se les enfrentó la pálida realidad de la pandemia.